No te mudes con tu pareja “por probar”

Escrito por lucia  | Creado en Lunes, 26 Agosto 2013 18:32

Si alguien me pregunta que si veo bien que se mude con  su pareja yo le contesto con otra pregunta, que para qué quiere mudarse con esa persona. Si su respuesta es para probar si es él o ella el hombre o la mujer de sus sueños tiendo a hacer una mueca de rechazo.

Creo que las personas deben de mudarse una vez que se ha establecido un compromiso y no antes, y como veo que lo del compromiso se confunde con la boda vamos a explicarlo de nuevo, porque no tiene nada que ver.

 Si tú dudas de si tienes un compromiso con alguien, seguro que no lo tienes. No hay medias tintas. Y un compromiso lo saben las dos personas. No una solo. Y si la gente alrededor tuyo duda acerca de tu compromiso, probablemente es que tú tampoco lo tengas.

Para mí un compromiso es el acto donde  dos personas cierran las puertas y se dicen a sí mismas que ya ha acabado la búsqueda de un compañero o compañera. Que en definitiva has encontrado a una persona con una visión conjunta de futuro y una persona que reúne tus requisitos esenciales al igual que tú para ella. Podrá haber diferencias en el futuros salvables o incluso insalvables que hagan que la relación se vaya al garete (es un riesgo que todos los que tenemos relaciones estables felices tenemos también,)  pero en principio, la relación está cerrada. En un compromiso las personas saben a qué se comprometen, saben qué tipo de relación quieren  y saben que han de hacer para tenerla. El inicio de esta nueva etapa  requiere de otras habilidades, porque aunque haya ya un compromiso  hay cosas que conceder, hay cosas que pasar por alto y hay cosas que delimitar. Pero tener voluntad para superar eso forma parte de ese compromiso y se hace con el tiempo.

Si tú te has comprometido a convertirte en la pareja de alguien y te vas a vivir con alguien, no tienes que probar nada. Se supone que ya has elegido ¿no?¡Ahora toca vivir!

Si te mudas con alguien para probar a ver si esta persona  es la adecuada, puede que caigas en alguna de estas tres trampas:

1)      Que  actúes como si aún estuvieras disponible para otras personas dando lugar a malentendidos. Puede que no lo notes pero te aseguro que las personas de tu alrededor sí. Frases como “bueno, en el fondo estamos probando nada más, no sé yo…” a mí me dicen mucho más que la convivencia en sí. Es como cuando te llevas a casa unos pantalones que acabas de comprar y que  no te los has probado en la tienda, pero sabes que puedes devolverlos aún, por eso te los pruebas tranquilamente en casa, y por eso conservas la etiqueta.

2)      Que estés buscando fallos continuamente  que confirmen que NO debes de estar con esa persona para no comprometerte con lo que eso supone. (cambios, retos, responsabilidades etc.). Cuando hay una voluntad de convivir sin probar nada, no dejas que las dudas o los pequeños fallos amenacen la relación.

3)      Que os convirtáis en un mini matrimonio a la fuerza. Vais a probar y sin embargo actuáis como si ya fuerais una pareja hecha y derecha, (como un puzzle que no encaja)  cruzando los dedos para  que la suerte haga el resto y no tener que separarse y volver a empezar de cero a buscar pareja. ( qué pereza, eh) 

En realidad lo que has de preguntarte es qué significa para ti convivir con alguien. Puede que me digas que efectivamente para ti no existe ningún problema en convivir sabiendo que es una prueba pero quizá para la otra persona signifique que habéis pasado de nivel. Si esto es así, no conviváis. Dejad que las cosas caigan por su propio peso y ya os daréis cuenta con el paso del tiempo de que necesitáis iros a vivir juntos. Y esta vez sin probar nada y con la etiqueta cortadita

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Comentarios   

 
+1 #1 Alba 04-09-2013 10:35
Si, si si!!!
Toda la razón.
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