Aguantarnos en verano

Escrito por lucia  | Creado en Martes, 08 Julio 2014 16:07

 

¿Será verdad eso de que discutimos más en verano con nuestros respectivos?

 

Hace poco le pregunté a una amiga si esto es verdad en su caso , ya que en mi caso no es así. Como no me gusta generalizar, le hice una pregunta individual :

 

“Oye, Fulanita, tú discutes más con tu marido cuando estás de vacaciones? , a lo que ella me respondió: “sí, porque estamos más tiempo juntos.”

 

 

Pienso que la razón por la cual las parejas discuten no es el tiempo que pasan de más , sino esos conflictos de valores que son el motivo de los desencuentros diarios. Evidentemente, si tienes conflictos de valores en las dos horas que os veis normalmente, en verano puede que se duplique si os veis más así que erróneamente pensamos que las discusiones veraniegas entonces son fruto de la convivencia agostí y todas esas cosas que nos cuentan en vez de mirarlo desde otra manera.

 

Pero ante un mal diagnóstico, una mala solución.

 

 

Es curioso, pero cuando hago esta pregunta a mis clientes : “¿Por qué te has enfadado?” No saben qué decir. Lo que sí sabemos hacer es repetir lo que ha provocado el enfado:

 

“Mi pareja no ha lavado los platos cuando se lo pedí ”

“Mi mujer no viene el fin de semana a verme “

“Mi novio me ha dicho que no quiere un gran boda”

“Mi mujer no ha ido ni un día a la playa conmigo”

 

Pero es que ESTAS NO SON LA CAUSA DEL ENFADO.

 

Son el estímulo, pero nunca la causa.

 

¿No te ha pasado nunca que , estando con un niño éste se enfada cuando su amigo le hace algo que desde nuestro punto de vista es una tontería y le increpamos con cosas como “ pero cómo te enfadas por esa tontería ”?

 

 

Pues no, no se enfada por eso, pero no porque sea bueno o malo o frecuente o lo normal o una tontería .

 

Uno no se enfada por eso porque eso no es nunca la causa real, sino el estímulo.

 

La verdadera causa de cualquier malestar son nuestras necesidades y deseos insatisfechos, nada más. Cualquier juicio o valoración personal con que adornemos un hecho puede provocar que nos enfademos aún más hasta sentir auténtica rabia y que nos tape los ojos, pero la razón por la cual nos frustramos son nuestras necesidades sin atender.

 

Cojamos los ejemplos primeros y cambiemos el punto de vista. Estoy dando ejemplos de necesidades insatisfechas, ojo, no es que siempre estemos hablando de estas causas porque cada uno tiene unas necesidades específicas pero creo que ver ejemplos es útil.

 

Mi pareja no ha lavado los platos cuando se lo pedí ”

la causa verdadera del enfado es que te hubiera gustado que los hubiera lavado, porque para ti es importante la colaboración, o que cumplan las los compromisos”

 

Mi mujer no viene el fin de semana a verme “

la causa verdadera del enfado es que te gustaría que viniera porque para ti es importante el contacto frecuente y deseas verla.

 

Mi novio me ha dicho que no quiere un gran boda”

la causa verdadera del enfado es que a ti te gustaría que él compartiera tu deseo de una boda con más invitados porque es importante para ti invitar a toda tu familia y amigos.

 

Mi mujer no ha ido ni un día a la playa conmigo”

La causa verdadera del enfado es que a ti te gusta que vaya contigo para tener esa compañía y conexión que necesitas en estos días.

 

 

Como lees, no he emitido ningún juicio o valoración personal, ¡estos están prohibidos !

 

Por que si yo me digo:

 

Mi mujer no ha ido ni un día a la playa conmigo porque pasa de mí ,se queda ahí durmiendo en casa toda la mañana mientras yo aquí estoy solo, pues ya me dirá qué vacaciones vamos a tener.”

 

Aquí no conectamos con nuestros propios deseos y necesidades porque echamos la culpa al otro de nuestro propio malestar. Los juicios no hacen más que añadir más leña (inútil) al fuego. Así que , una buena forma de conectarte con lo que deseas es remitirte a un hecho observado , objetivo , sin evaluaciones personales.

 

Y acabo con mencionar a ese pobre niño, que pensamos que se enfada por una tontería, cuando en el fondo, quizá se enfada porque necesita respeto por sus cosas y desea jugar tranquilo sin molestias

 

¿A qué suena distinto esto último? Uno como que respeta más al mundo cuando hablamos desde nuestros deseos y necesidades, porque eso sí que es democrático y tenemos todos.

 

Así que , si estás ahora con tu pareja de vacaciones, o vas a estarlo dentro de poco recuerda que la causa de tu enfado, de su enfado, NO es nunca el estado de la playa, hacer la cama, el estrés, la llamada de su jefe o la visita de tu hermana, sino las necesidades y deseos y valores que se esconden detrás de ahí.

 

Y creo que es muy sabio reconocerlos, porque desde un buen diagnóstico, se hallará la solución correcta.

 

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