Ser objetivo te ayudará a mejorar tus relaciones

Escrito por lucia  | Creado en Martes, 15 Abril 2014 15:34

Te aviso: ser objetivo no es tarea simple. Y una de las razones de ello  es que creemos que somos objetivos cuando en realidad no lo somos ni por asomo…Como estamos seguros de nuestra objetividad estamos en una posición donde no nos mueve nada ni nadie.Y desde esa posición es muy difícil cambiar.

 

A ver…hablar emitiendo juicios de valor sobre el mundo en que vivimos es normal, no se trata de hablar ahora como robots; pero una cosa es hablar de tus propios juicios o valoraciones y otra distinta es imponerlas a tu alrededor.

Tú me dirás que no impones nada, que cada uno tiene su opinión y que eso no significa que exijas a la gente que “compren” tus juicios y yo creo que hay muchas maneras sutiles de imponer  juicios, maneras suaves, casi amables, y al mismo tiempo igual de puñeteras que otras más explícitas.

Sé que cuando traduces algo que estás diciendo y que te parece importante decirle al otro a hechos, puros y duros, parece como si le estuvieras quitando la sal a la vida y que tu discurso se volviera aburrido e insípido. Y al mismo tiempo te digo que no es otra cosa que hablar DE TI SOLAMENTE  y no de lo que debe hacer o no el otro, y esto también tiene arte.

Por ejemplo, un caso muy típico que pasa cuando estamos comenzando a salir con alguien es que no te llame cuando esta persona te dijo que te llamaría para quedar. (¿Te suena? )

Bien, para empezar, te diré que debe ser muy frustrante esperar una llamada que no llega. Pero como hoy no se trata de ser empáticos sino de utilizar el lenguaje de la manera más útil posible para hacernos entender  vayamos pues al grano:

Yo aquí veo tres posibilidades,

1º) Pasas de esa persona definitivamente.

2ª) Le dices lo que piensas emitiendo juicios moralistas.

3ª) Le dices lo que piensas objetivamente

Sobre la primera posibilidad no diré nada, si es tu decisión bien está, y no seré yo quien te diga que no lo hagas aunque solo te pido que de vez en cuando contemples la posibilidad de arreglar el conflicto en vez de pasar de él, porque a veces dejamos de conocer a posibles candidatos solo por ir directamente a esta primera posibilidad.

Sobre la segunda posibilidad, te diré que es la más común entre nosotros los mortales, porque desde siempre hemos hablado así, no concebimos hablar de otra manera así que es muy fácil caer en los juicios moralistas. Uno puede ser moralista a tope:

“Oye, ¡Eres un maleducado!, eso no se hace con las personas, me has utilizado, engañado y has hecho que no haga otra cosa en toda la tarde que esperar tu llamadita. Si pasas de mí avísame y así no pierdo el tiempo contigo ¿vale?”

O moralista suave, pero moralista, al fin y al cabo.

“Mira, Fulanita (o Fulanito) ayer estuve esperando tu llamada y la verdad es que me has decepcionado muchísimo,  tenías que  haberme avisado al menos de que no me ibas a llamar, hombre, tan solo pido un poco de consideración por tu parte…”

Ves que en los dos casos no estás hablando de ti casi y de lo que necesitas específicamente, sino que hablas de lo que es, y de lo que ha hecho o no ha hecho la otra persona de manera general y vaga. Y además…querido lector, con un reproche.

Y las personas tendemos a reaccionar ante el reproche…alejándonos de él… es como si a naturaleza humana dijera :“ huye, huye”.

 ¿Cómo somos objetivos entonces? Pues hablando del HECHO primero, y aportando algo más por supuesto: hablar de nuestros deseos, preferencias, necesidades y de lo importante que son para nosotros. Eso es un buen condimento también ¿no?

Puedo decir: “El martes prometiste llamarme para ir a cenar  y no lo has hecho. Me gustaría que supieras cómo me hubiera gustado ir contigo y al mismo tiempo decirte que me molestó el que al final no cumplieras lo que me dijiste que ibas a hacer, porque  para mí es importante cumplir con los compromisos para organizarme el resto del día más libremente y sin dudas. ¿Qué opinas de esto que te estoy diciendo?”

Aquí estás hablando de HECHOS y además enderezándolos con tus necesidades. Esto no es un reproche, estás siendo asertivo sin exigir. Estás hablando de ti y de lo que te pasa a ti y no de lo que le pasa a la otra persona. Y esto, resuelve o reduce considerablemente los malentendidos.

Puede pasar que, aunque tú hayas ido con tu mejor intención,  la otra persona se ponga a la defensiva igualmente porque piensa que es un reproche; bien, en este caso , en vez de acabar desanimado y cabreado en la  posibilidad 1º , te propongo antes que digas esto:

“ ¿cómo puedo explicarte lo que me gusta y necesito  sin que te suene a reproche?”

Y aquí ya desarmas a la gente, te lo garantizo, porque tanto cuidado es como raro. ¿Verdad?

Aprender a  hablar así es una buena manera de tener muchos más candidatos a una posible relación de pareja estable, porque  de un NO puede que venga un PUEDE y de ahí a lo mejor, aparece el SÍ.

y de comunicación.

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