¿Por qué se ha enfadado de verdad tu pareja?

Escrito por lucia  | Creado en Sábado, 05 Abril 2014 15:10

Últimamente hablo un poco más sobre mi madre, no era mi intención la verdad, pero es que quiero utilizar ejemplos reales y que hayan impactado mucho en mí y cuando se trata de relaciones, no hay relaciones que marquen más, según los psicólogos y psiquiatras, que las relaciones que tenemos con nuestros padres ¿no?

 

En cualquier caso, os voy a contar algo que me pasó con ella para que  comprendáis el título del post, y este caso viene al pelo…así que, no es que quiera mencionar a mi madre, porque además no me siento muy cómoda ya que ella ya no vive, pero  el ejemplo me viene muy bien, y si esto me hubiera pasado con mi tía o con mi pareja o con mi amiga  Pepita también lo hubiera contado. Fue con mi madre.

Lo cuento también para que entendamos lo humanos que somos todos, yo, mi madre y nuestra vecina del pueblo qué leches.

Yo era pequeña, tendría unos 6 o 7 años. Era un día por la tarde y una prima mía  había venido con mi tía así que estábamos jugando. Era sábado y en esto que surgió la posibilidad de que mi prima se quedara a dormir en nuestra casa. Mi tía le dijo a mi madre que estaba bien pero que no tenía muda para el día siguiente. ( ¿os acordáis de esa palabra, “muda”?), en esto que mi madre sacó de la nada unas braguitas y una camisetilla rosas sin estrenar así muy monas  y se las entregó a mi prima que encantada cogió aquel regalo como oro del Perú. Mi madre le dijo: “Toma, yo las guardaba para un momento especial, si te quedas te las regalo”.

A mí eso me sentó como un tiro. No sabía qué era peor, si que mi madre le hubiera dado mi “muda” o que le hubiera dicho algo a mi prima que sonaba tan a  gloria.

Y salté.

Me puse a llorar, protestando, porque ese regalo tan bonito debía de ser supuestamente mío, le dije que porqué había esperado a ese momento y no me las había dado a mí el día que las había comprado.

Mi madre, encima, al oír eso , se enfadó conmigo…me dijo que era una caprichosa, y que debía de entender que mi prima se quedaba a dormir. Y yo…yo no quería entender nada. Eso que había hecho y dicho mi madre me dolió como un dolor de muelas.

Cuando mi madre se enfadó increpando mi falta de consideración hacia ella y mi prima (que veía la escena como diciendo “vaya movida”), yo me sentí muy frustrada. Me sentía impotente y triste. No era que el regalo no lo tuviera yo solamente, era la falta de comprensión hacia mí lo que me remató. Que me llamara “caprichosa” y “desconsiderada” cuando yo lo que quería era un gesto de amor de mi madre  hacia mí, es algo que se me quedó grabado en la amígdala y que ahora puedo  retomarlo bajo otra perspectiva; pero ahora….después de mil años.

A ver…¿Qué me enfadó realmente ? 

Hecho: mi madre le regaló a mi prima una muda nueva.

Eso hizo que me sintiera triste porque desearía más pruebas de afecto de ella. Pero lo que me enfadó de verdad es el pensamiento de que ESA MUDA ERA MÍA para empezar. Y se lo dije.

Cuando oye mi madre eso, de repente piensa QUE YO SOY UNA DESCONSIDERADA Y UNA CAPRICHOSA y eso fue lo que le enfadó a ella , porque ella tenía otra valoración del hecho por supuesto.

Cuando estamos enfadados por algo que ha hecho otra persona no es lo que hace la otra persona lo que nos enfada , sino lo que pensamos que hace o es. Cuando mi madre le dio la muda nueva a mi prima  desencadenó en mí sentimientos desagradables pero lo que me enfadó e irritó fue el pensamiento de que mi madre no debía de hacer eso porque la muda era mía.

Punto.

Ahora bien, ¿Qué hay más? Porque si me desapego del juicio sobre lo que tiene que hacer o no mi madre o sobre el dueño legítimo de una camiseta yo me sigo sintiendo mal. Cuando pienso en ese episodio , de hecho, me siento mal, me siento frustrada. Recuerdo la frustración y tristeza de aquel momento. ¿Por qué?

Porque tenía necesidades que no estaban siendo atendidas por mí.

Necesitaba  cariño,  seguridad, comprensión y quizá me hubieran bastado unas palabras empáticas o saber que ella me quería aunque la muda fuera para otra persona.

En vez de eso, yo me puse a llorar y a decir que la muda era mía…..es que no tenía ni idea cómo expresar eso a mi madre. Yo no sabía hacerlo…no me lo enseñaron en el colegio. Y a ella le llegó un reproche mío: “¡ esa muda es míaaaaa!” cuando en el fondo yo quería decir: “¿ pero todavía me quiereeeees?”

Qué pena ¿verdad? a mí estos episodios me dan mucha pena. Pasan mucho entre padres e hijos.

Pero…¿ y mi madre?  Quiero ponerme ahora en su lugar e intuir que ella , al entregar la muda a mi prima quería contribuir a su comodidad, quería dar seguridad a mi tía  ,y le gustaba ser reconocida como alguien precavida que piensa en los demás. Y pienso que tal vez se sintió también nerviosa cuando yo salté, porque le gustaba ver que sus hijos entienden las necesidades de los demás, en ese caso de mi prima. Que sé que a ciencia cierta no sé nada, que es una intuición, pero intentar comprender los sentimientos y necesidades del otro es ya un paso muy grande aunque no sean esos los verdaderos. (Cuando hablas con alguien, al final salen)

Todo este episodio me habla de la incomprensión que en el mundo de las parejas y en general, aparece. Como no sabemos qué nos pasa, no sabemos decirlo y además no sabemos pedirle al otro algo realista que no suene a reproche y que nos haga sentir mejor.

En parejas esto es el pan de cada día…

Ese día al final mi prima no se quedó a dormir…encima. Pero mi madre y yo estuvimos desconectadas por algún tiempo más. Si hubiera sabido entonces lo que sé ahora quizá lo hubiéramos vivido de otra manera, al menos yo. ¡Y qué que tuviera 7 años! Os sorprendería saber lo rápido que aprenden los niños un lenguaje que no habla sobre lo que está mal o bien, sino de lo que verdaderamente nos pasa por dentro. En realidad, es el lenguaje más natural que he oído jamás. Lo antinatural es el otro.

Dice Marshall Rossenberg, creador de la Comunicación no violenta que el conflicto no es más que una manera trágica de expresar nuestras necesidades.

Os recomiendo sus libros.

y de comunicación.

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Comentarios   

 
0 #3 07-04-2014 09:53
gracias por tus comentarios Arancha es un placer compartir estos episodios con personas que les dan valor.
paloma...ay esas madres sí.
Lo que es difícil es ponerse en la piel del otro sin haber antes recibido tú tb comprensión. Eso sí que es difícil, pero conseguible, como todo.
Tan solo hay que practicar.
Bss!!
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0 #2 Paloma Rodriguez 06-04-2014 10:37
Primera reflexión --> imposible entender lo que pasa si no nos ponemos en la piel del otro.
Segunda --> si no hay comunicación, cada uno puede estar valorando el episodio de maneras tan diferentes, que es imposible entenderse.
Tercera --> ay las madres !!! cuantas veces parecía que pensaban más en los demás....
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0 #1 aranchaa 05-04-2014 15:43
Qué buen artículo Lucía. Muchas gracias por hacernos ver estas cosas y por compartir experiencias tan importantes para ti, el ejemplo es buenísimo y creo que todos tenemos alguno parecido (yo al menos lo tengo, con alguna que otra muñeca y otros enseres de gran "valor" en su día... ;-) )
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