¿Pero tú qué te has creído?

Escrito por lucia  | Creado en Domingo, 23 Marzo 2014 12:25

El otro día, en la tertulia salió un tema muy popular. La frase tan típica de:“  ¿quieres subir a ver una película a mi casa? Fue un motivo de disparidad de opiniones y de controversia, cosa que me encantó, por otra parte (así hay vidilla tertuliana). Mientras había personas (la mayoría mujeres , por cierto) que opinaban que decir eso “no implica otra cosa más allá de la película”, algún que otro hombre decía que a él sí que le parecía que había implícita una invitación a sexo. (Y alguna otra mujer también lo decía, vaya).

La mujer que decía esto  estaba un poco molesta por el hecho de que aún siendo honesta, la gente no  la tomaba en serio. Y la verdad,  comprendo su malestar. Si estás siendo clara… ¿Por qué has de esperar que la otra persona entienda lo que le parezca?

Es un poco frustrante esta situación, no lo niego. Vas a tu casa con la intención de ver una película y compartir un rato agradable  y te encuentras con una situación incómoda.

Por cierto, si alguien quiere saber mi opinión en este caso concreto , es la siguiente: si esto me lo hubieran contado hace unos años hubiera pensado sin duda que es una invitación a sexo, para qué te voy a engañar. Pero ahora, y con mi formación en objetividad, ya tengo mis dudas, claro. Como ves, disparidad de opiniones.

No sé cuál fue el final de la historia, si hubo película o qué, no me acuerdo si lo contó, pero lo que sí creo que pasó es que a ella no le gustó nada esta situación y que se molestó bastante.

En general , yo pienso que muy poca gente es clara cuando habla, es un milagro encontrar a personas que hablan desde la más pura honestidad, de ahí que pensemos que lo normal es hablar con rodeos , metáforas y cosas sin especificar. Eso por un lado; por otro, están las personas que aunque saben que estás siendo honesto , les da igual, porque quieren otra cosa. Y en medio, están las personas que  no saben ni lo que quieren y mucho menos decirlo, así que  así, es normal que haya tantos malentendidos.

Mi trabajo, precisamente, consiste en desenmarañar los malentendidos, ayudando  a las personas a clarificar aquello que de verdad quieren y necesitan y hallando la vía de la comunicación clara de intenciones. Pareciera que es fácil, pero no lo es, ni siquiera yo soy clara siempre, ni las personas lo  son conmigo. Tienes que escuchar y traducir y esta tarea precisa de empatía y de muuuucha paciencia.

Pero es posible, ¡claro que lo es!

Y como no estamos acostumbrados a oír la verdad , ¡ no la tomamos en serio!

¿ Y qué hacer?

Pues seguir siendo honestos, seguir intentándolo, y si nos encontramos con gente que quieren llevarte a su terreno pues volveremos a ser honestos hasta que lo comprendan; ¿ Cuál es el problema, entonces?

En mi opinión, el foco del conflicto no es que cada uno piense una cosa, es que eso es normal y  siempre va a pasar porque  nuestra verdad es una verdad diferente a la que tiene el otro. El foco del conflicto es pensar lo que EL OTRO DEBE DE HACER cuando está con nosotros. O sea, convencerse de que el pensar distinto NO es normal; es pensar que tú llevas razón y proclamar tus propios juicios y exigirlos al otro.

Conflictos, juicios distintos, valoraciones diferentes son el pan de cada día. Precisamente el otro día en la tertulia, había tanta disparidad de opiniones como  de personas. Eso es normal.

Muchas veces conocemos a alguien y cuando hay un conflicto de este tipo, en vez de pensar que esto se puede hablar , negociar, ponerse en el lugar del otro y confiar  que el conflicto se pueda arreglar, tiramos la toalla antes ni siquiera de conocer más en profundidad a posibles candidatos a pareja .

Hace poco, una amiga me decía que salió con un hombre y que  como no la invitó a la cena ya que habían pagado a pachas ya le había “descartado”. Yo le pregunté qué era exactamente aquello que había provocado la salida de la candidatura a padre de sus hijos y me dijo que “era un tacaño, que lo normal es invitar la primera vez”.

Yo no digo que esa persona fuera el ideal, pero descartar por el simple juicio de que “ me tienen que invitar a cenar la primera vez” creo, en mi opinión que es un error. No sé qué límite se ha cruzado ahí, tal vez que no sintió cuidada o atendida  pero a lo mejor hubo otros momentos donde sí  y ella no se diera cuenta ¿no? O a lo mejor en general mi amiga no se siente cuidada o atendida en su vida y a la mínima señal de que se confirma Zás, ¡fuera! (Pero entonces …¿ no es una cuestión de ella?)

Que si al final es que no, es que no ¡vale! pero antes de decir que NO a alguien que puede resultar  interesante, seamos pacientes, buenos conversadores y pidamos aquellos que nos gusta.

Como digo, no sé qué pasaría al final con la película….alguien que se autodenomina honesto se encuentra con alguien que entiende otra cosa, vale, pues a aclarar las cosas de nuevo, qué se le va a hacer. Y si al final la otra persona se lleva el chasco, pues a casita a relajarte y a enfriarte supongo, o puede pasar, que una vez aclarado el malentendido y reflejar verdaderamente las necesidades de cada uno, se sienta contigo a ver una peli y ya está. ¿No?

Pues qué bien también así.

Soluciona los conflictos en el momento, aclara las cosas, y no pongas expectativas de nada, ni siquiera sobre de que TIENEN QUE ENTENDERTE PERFECTAMENTE POR LO CLARA O CLARO QUE HABLO.

Porque a veces, nos llevamos sorpresas.

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