¿Familia o trabajo?Bienvenidos al conflicto de valores

Escrito por lucia  | Creado en Martes, 15 Octubre 2013 10:08

Antes de empezar más a fondo con una solución, explicaré qué es exactamente un valor, porque aunque parece que es algo sencillo y que todo el mundo entiende a priori, no es así.

Los valores, (de  lo que nosotros los coaches hablamos continuamente, por cierto) es aquello  a lo que damos importancia más allá de otras cosas en la vida. La razón aquí de por qué valoramos unas  cosas y no otras, sinceramente es lo de menos. Supongo que es una mezcla de genes + cultura + experiencias, pero lo que está claro es que llegados a una edad adulta ya tenemos nuestra propia lista de  valores aunque vayan cambiando con el tiempo.

Los valores se viven. Se honran. Uno valora la salud y hará todo lo que esté dentro de su alcance para vivir ese valor. Si tú valoras la tranquilidad y el silencio, encontrarás tiempo y recursos para vivirlo, estoy segura. Los valores se comparten con las demás personas (nuestras parejas comparten muchos de nuestros valores, porque sino la convivencia sería difícil) pero no se exigen: ¿Cómo vas a hacer que tu hijo valore el orden si él no comparte ese valor tuyo?, como mucho podrá entender tus sentimientos pero nunca compartirá algo que no valora. Conocer tus valores es conocer el “para qué” haces las cosas que haces  y saber el beneficio de hacerlas, por eso es importante conocerlos, porque así  tomaremos más y mejores decisiones. Si yo valoro mucho la tranquilidad y el orden, le diré que no a mis 3 amigos con 2 niños cada uno  a sus “quince días en Torremolinos en un piso compartido”. ¿Es porque soy una antipática? no, es porque valoro mucho más la tranquilidad que lo que me puede aportar estar con mis amigos en ese piso en esos días.

¿Significa que no me gustan mis amigos? No. Puedo vivir otras experiencias con ellos o puedo alquilarme mi propio piso. ¿No?

¿Significa que a mis amigos no les gusta también estar tranquilos? NO; significa que ellos valoran otras cosas que están por encima de ese orden, pero yo no. Y como los valores no son ni mejores ni peores, pues  que cada uno tome sus decisiones con respecto a lo que más valora y punto.

Seguro que si te pregunto algo que hayas tenido que hacer en el pasado y que fuera en contra de tus valores te viene a la memoria ese comentario que hiciste tan desafortunado a ese amigo tuyo, o ese traje o vestido que te pusiste para esa boda que no te hacía nada de gracia.

Y si ahora pensaras  en cómo decir eso de nuevo o en cómo ser igualmente elegante sin tener que violar tus principios, seguro que te vienen en mente muchas soluciones. Puede que  la gente alrededor tuyo no lo vea así, pero en este caso eres tú el protagonista, porque son tus valores, no los de los demás.

Cuando vamos en contra de nuestros valores nos sentimos mal, nos sentimos enfadados o tristes o incluso deprimidos. Hay veces que por puro hábito nos hemos puesto a vivir la vida de otros, y a hacer las mismas cosas que otras personas, sin pensar que quizá, “ellos” están alimentando sus valores, pero nosotros no.

Pero, ¿y qué pasa cuando el problema no lo tienen “otros” sino que tú mismo tienes un conflicto de valores? Quiero decir, que le das importancia a dos cosas y al mismo tiempo es imposible honrarlas a la vez porque a priori se contradicen. (Como valorar la salud y fumar como un carretero porque también te gusta  la vida social que te da el cigarro).

Te pongo un caso muy significativo y compartido seguro por muchos seguidores: imagina que  te  encanta su trabajo  pero que te roba tiempo a tu familia y te sientes mal por ello.

Bien, en este caso lo que yo haría es identificar el valor que muchas veces está oculto y que no se ve. Si tú trabajas 10 horas al día, independientemente de tener pareja o no o hijos  o no, es porque te beneficia de algún modo. ¿En qué te beneficia? ¿Qué te aportan esas horas trabajadas? No las justifiques (“porque todo el mundo trabaja”, “porque necesito el dinero” etc.), dime exactamente para qué lo haces. ¿Sabrías decirme qué valor se esconde detrás de tantas horas que honras a diario? ¿Obtienes prosperidad, o protección a tu familia  o reconocimiento?  Es importante identificarlo.

Ahora pasemos a eso que te molesta de trabajar tanto. Cuando trabajas tantas horas y no estás con tu familia, ¿Qué te molesta exactamente?  Identifícalo

A lo mejor piensas que quieres realmente bañar a tu hijo pero lo que te da sentimiento de malestar es lo que te puede decir tu pareja al llegar a casa y lo que viene después. O a lo mejor efectivamente te enfada no bañar a tu hijo o puede que estés muy cansado o cansada si trabajas tanto y te molesta no cuidarte. ¿Qué es y qué sentimiento te provoca? ¿Qué valor estás dejando de honrar que para ti es tan importante? (sino, no te molestaría no hacerlo) Intenta ser específico. Nadie te está dando a elegir entre tu trabajo y tu marido o mujer, no seas tan generalista,¡ el mundo no es así!

Se trata de que te focalices más todavía en esos valores y ver qué puedes hacer para darles a todos su parte merecida. Especifica:  No es lo mismo valorar el tiempo de estar con tu familia, que valorar la estabilidad que te da el saber que tu pareja estará feliz de tenerte en casa, que valorar la salud reestablecida  por dejar de trabajar tanto.

Una vez que has averiguado qué valoras y qué estás honrando y que no, trata de llegar un acuerdo contigo mismo y con esos valores.  Imaginemos, pues,  que tus valores son: reconocimiento en el trabajo y tiempo para tu hijo .A veces tan sólo se trata de una pregunta:

Sabiendo que en  algo debes de cambiar, ¿Cómo obtendrías el mínimo reconocimiento que necesitas sin violar tu otro principio? ¿Dónde está el límite desde dónde la hora de llegada es un problema para ti y no lo es para tu reconocimiento? ¿Qué podrías hacer para honrar esos dos valores por igual?

Piensa en soluciones, da igual si son viables o no.  Piensa en las soluciones independientemente de las circunstancias exteriores, porque luego quizá éstas cambien.

Si no quieres conceder nada a tu otro valor tal vez puedes plantearte si de verdad valoras eso que dices. Hay personas que dicen unas cosas pero hacen otras pero   el valor se demuestra, no se dice sólo con palabras.   En este caso ya no hay ni siquiera conflicto de valores, sino que más bien, un valor se “come” al otro literalmente.

Todo el mundo tiene conflictos de valores. Yo también, ¡pues claro!. Trabajar en algo novedoso con dos niños es duro cuando necesitas las dos cosas. En mi caso no trato de ir al 50% todos los días, eso es imposible, pero según pasan las semanas mido y sopeso. Y ajusto cosas. ¿Qué está semana pasada le di pocas horas al parque? Pues iremos al cine el sábado que viene. Yo no quiero ser perfecta, sólo quiero vivir a mi manera en la medida que puedo. 

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