¿Cuándo sé que voy en serio con alguien?

Escrito por lucia  | Creado en Martes, 01 Octubre 2013 14:54

Es normal que nos confundamos con la palabra compromiso. Para algunas personas esta palabra tiene que ver con un compromiso que adquieren las parejas para  casarse únicamente, (aunque luego hagan lo que quieran cada uno). De hecho hay veces que ese “compromiso” lo impulsa más bien el entorno cultural y social de las  familias de los novios, más que los novios en sí.  Otras personas piensan que están comprometidas nada más conocer a un candidato firme para ser una pareja estable  confundiéndose ellas y al candidato,  y otras dicen no querer ningún compromiso aunque son incoherentes con respecto a sus acciones.

Pero, ¿Qué es realmente un compromiso de pareja, o como muchos lo llaman, "ir en serio"?

Yo me quedo con un significado que aparece en el diccionario y es bastante escueto pero explicativo: “Responsabilidad u obligación que se contrae”, al que añadiré: “con un propósito o fin común”

En el caso de las parejas, esa responsabilidad u obligación es de los dos para los dos y para la relación que acaba de comenzar.

Cuando yo hablo en conferencias y en cursos sobre cómo las personas sólo son candidatos hasta que haya un compromiso me refiero que hasta que las dos personas sepan que tienen una responsabilidad con respecto a esa relación, no hay compromiso que valga. No tiene nada que ver con ir de boda. El pasado sábado, en un curso, alguien me preguntó cuándo sabes que ya estás preparado para un compromiso y sobretodo cuándo debes de decírselo a la persona que está contigo. Es una pregunta muy buena y decidí hacer un post sobre ella.

Lo primero que te diría, si tú tienes la misma duda, es que no pienses en el compromiso hasta que sientas que debes de dar ese paso y tengas que hablarlo .Cuando conoces a alguien, en realidad sólo es un candidato o candidata, así que yo pondría el foco en disfrutar de las salidas típicas (restaurantes, fines de semana, etc.) y sobretodo en conocer a la persona que tienes delante y averiguar si cumple con tus requisitos esenciales sin los cuales no habría  relación.

Cuando  nada más conocer a una persona, te preguntas ya eso, me da la sensación de que  quizá estés poniendo el foco en un futuro que no sabes todavía si va a suceder, porque recuerda que estás conociendo a esa persona y esa persona a ti, así que la tarea que tienes no es crear ya  un compromiso sino en descubrir si esa persona y tú podríais tenerlo en un futuro. Es como si vendieras la piel del oso antes de cazarlo.

Sal, descubre, averigua cosas, comparte emociones con esa persona. Comprueba que efectivamente las cosas esenciales que le pides a una persona las tiene. Una cosa son las palabras, otros los hechos. Experimenta.

Hay días que permitirás el contacto físico, esto está bien pero recuerda que sólo debes permitirte el contacto si para ti no significa ir más allá que  lo que significa para la otra persona. ¿Cuántas veces por habernos acostado con alguien ya hemos imaginado la mejor de las historias de amor?  Creo que antes de pasar esa barrera emocional tan importante debes de preguntarte qué significa para ti cruzarla y comunicarlo.

Pero incluso cuando pasamos esa barrera, incluso cuando mantenemos exclusividad sexual con esta persona, puede no haber compromiso.

Porque un compromiso significa un acuerdo entre dos barcos para llegar a un mismo puerto. Y después de ese acuerdo, habrá buen tiempo o puede que haya tormentas, pero es precisamente en las tormentas cuando más se necesitarán el uno al otro. Por eso ese  acuerdo sólo se debe hacer sabiendo que hemos elegido bien al compañero.  Es cierto que a ciencia cierta no se sabe nada y que mañana  se nos puede “ir la pinza”  a todos  pero si uno elige bien, tiene muchas probabilidades de llegar sano y salvo, dure lo que dure la travesía.

Vamos a dejarnos de metáforas de marinero y os pondré un ejemplo más práctico:

Pedro y María se conocen y se gustan. Comienzan a salir, y se dedican tiempo para conocerse. María descubre que Pedro reúne los requisitos esenciales  que ella busca que son: ( ¡vuelvo a decir que son ejemplos! ) que quiera una relación estable, hijos en un futuro , ha experimentado lo cariñoso que es Pedro durante este tiempo, quiere mudarse a las afueras de la ciudad como ella y además es una persona ambiciosa con ganas de prosperidad  y de ganar dinero como ella. Pedro también conoce a María y cumple también con sus requisitos y quieren establecer ya algo más serio. Bien, se disponen a hablar y se dan cuenta de que los dos están a gusto y que les gustaría dar un paso más. Esto significa que hablarán  de qué tipo de relación van a formar y el propósito de formarla (el para qué) , acordarán si van a cerrar ya puertas y ventanas y que no entre nadie más, y qué harán para que esa relación funcione.

Una vez que se establece ya un compromiso de los dos, los dos tienen responsabilidad en que esta relación llegue a donde desean y esto significa que cuando vengan los problemas (que vendrán) si no son cosas esenciales que impidan que la relación funcione, buscarán cómo solucionarlo sí o sí.

No hay medias tintas, ni ambivalencias, ni “hoy me he levantado enfadado, ya no te quiero”; es muy distinto ver a parejas con un compromiso claro retando a los problemas (casi siempre se encuentran soluciones) que a parejas cuyo compromiso flojea o es ambiguo porque en este último caso  al no tener un propósito claro a veces no tienen la suficiente motivación para seguir adelante.

¿Y qué pasa si a María Pedro le dice que no lo sabe, que se lo tiene que pensar, que necesita tiempo? .Bueno, en ese caso hay que ser muy específicos para no entrar en la desesperación. Puede que Pedro quiera a María y estén muy bien juntos, pero todavía quiera comprobar sus requisitos porque no está seguro y necesite algo más de tiempo; y es que hay veces que el apremio de las personas nos hace querer comprometernos antes de la cuenta.  Creo que si el problema de Pedro es que no tiene claro ese propósito de compromiso habrá que tener más paciencia y respetar su tiempo. Si María no tiene paciencia, pues entonces ya el límite se lo ha de poner María a ella misma, no a Pedro. Puede que terminen viviendo igual y haciendo las mismas cosas pero el compromiso aún no ha terminado de cuajar. Quizá a María de momento no le importe…

Creo que lo más importante de este post o la idea que gustaría que recordaras es que cuando conocemos a personas que nos gustan, con los que salimos y con los que “soñamos con un futuro de cuento”, en realidad se tratan sólo de candidatos o candidatas , al igual que tú para ellos lo mismo. Sería genial que pusieras el foco de atención en disfrutar en conocer a las personas con las que, puede que sí  puede que no, el día de mañana llegues a  tener algo más serio. Pero hasta que ese día llegue (o no), no apuestes todas las cartas al primer postor y mira ver si entre el casino hay alguien que te convenga mejor.

Madre mía qué metafórica estoy hoy…

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