Bienvenidos a una nueva comunicación

Una cena romántica

¿Por qué será que compartir una cena es una de las principales actividades que nos vienen a la mente cuando pensamos en una cita? Será debido a que es un momento perfecto para estar relajados, a esa hora ya no tenemos más compromisos que atender y así nuestra atención se centra en la cita, la conversación y las vibraciones que nos transmite nuestro acompañante.

Cuando planeamos una cena romántica en pareja, cenar juntos es una muy buena opción. Si quieres ser algo diferente, lleva la cita un paso más allá. ¿Qué tal si quedamos en casa de uno de los dos y preparamos la cena juntos? Podemos optar por un plato sencillo, y prepararlo entre los dos. En una situación magnifica para evaluar cómo funcionáis en equipo. Y puede ser muy muy divertido.

Es algo diferente y al romper la rutina ambos os sentiréis relajados. Cocinar en pareja no es complicado, si sabemos elegir bien el menú. Es recomendable que al menos uno de los dos sea un poco suelto en la cocina, y sirva de guía al otro. Y tranquilos, que con ollas GM o los tan de moda robots de cocina no es tan difícil cocinar un plato que sea, cuanto menos, resultón.

Mientras compartes un rato en la cocina, seguirá la conversación. Al mismo tiempo estáis realizando una actividad juntos. Esto suele ser interesante y nos transmite mucha información sobre la otra persona. Más que información, son sensaciones. Nuestra intención no es juzgar cómo de buen cocinero es nuestro acompañante, ni ver si es eficiente o deja todo revuelto. Esa no es la aproximación adecuada. Sencillamente déjate llevar e irás viendo si hay buen 'feeling'.

Otra opción, más clásica es la de citarse para cenar en un restaurante. Esto sigue siendo perfectamente válido. La alternativa de cocinar en casa de uno de los dos puede ser interesante cuando estemos pensando en llevar la relación un paso más allá. Invitar a la otra persona a nuestro domicilio ya es una clara señal de que nos sentimos cómodos en su compañía.

Pero en serio, si todavía no lo has probado te animo a que lo hagas. Saca tus trastos de cocina, ollas, sartenes o lo que necesites. Busca una receta en cualquier página de cocina de internet. Selecciona un plato que no precise demasiada elaboración y ¡manos a la masa! Lavar los alimentos, cortar cada pieza, mezclar los ingredientes, meter todo dentro de la olla GM, derramar las salsas... una actividad dinámica para ti y tu acompañante.

Por supuesto el éxito de la velada dependerá de lo ágil o torpe que resulte vuestro trabajo entre fogones. Pero no te preocupes por eso, incluso si quemáis toda la comida no pasa nada. Una llamada rápida a cualquier restaurante de cocina a domicilio y tema solucionado. Y claro, tendréis una anécdota que contar, siempre y cuando os toméis la situación con humor.

Lo único que interesa en todo esto no es tener una cita perfecta, donde todo está saliendo tal y como lo hemos planeado. Lo que nos interesa es pasar un rato entretenido, conociéndonos un poco mejor y dejar que las cosas sigan su cauce.

Pienso que los seres humanos estamos mejor en compañía que sin ella, y esto es debido a que entre todos podemos ayudarnos a que , en el tiempo que estamos aquí de paso en esto que llamamos mundo, sea más llevadera nuestra estancia.

 

Y no, no me refiero solo a una relación de pareja, ( ya que por supuesto hay personas felices sin ella) , sino que creo firmemente que cualquier persona que entre en contacto tuyo y viceversa puede hacer que tu bienestar aumente ...o decrezca. Y todo con una simple palabra .

 

A veces, parece que damos más importancia a la logística de las cosas, al tiempo, al hacer las cosas “correctamente” , y se nos olvida algo que, bajo mi punto de vista es todavía más importante: las relaciones con las personas.

 

¿Sabes de qué nos solemos arrepentir los humanos cuando llegamos al final de nuestros días? No creo que nos acordemos de las acciones en bolsa que no invertimos o de quién ganará las próximas elecciones: nos acordamos de eso que no dijimos a esa persona, de aquello que dijimos a esa otra y de las cosas que nos hubiera gustado hacer por otra. Es decir, nos arrepentimos de no habernos relacionado de otra manera con ellos.

 

Me gustaría decirte que hay otra manera de ponerle remedio a los problemas de relaciones que no consiste en desaparecer. Con tu pareja, tu jefe, tu hermano, con tu amigo o con el profesor de tu hijo. Sé que piensas que es imposible el cambio ante el enfado y los malos rollos pero quiero que sepas que hay una manera.

 

Y que me gustaría mostrártela.

 

Me llamo y me gustaría compartir contigo esta web donde te propongo un cambio de idioma, ya que creo que adoptando otra manera de comunicarnos , todo es posible . Puedes leer los artículos de un BLOG que goza de buena salud y te aporta muchos consejos, puedes venir a las tertulias que organizo sobre temas amorosos o puedes contratar las “clases particulares” para aprender un idioma basado en la comunicación no violenta de Marshall Rosenberg.

 

No esperes a que nadie te oiga

 

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